Lo cierto es que aunque el tér
mino se haya creado recientemente, se trata de una tendencia no tan nueva en el mundo laboral. Esta nueva expresión, ya recogida en el diccionario Collins, podría traducirse como aplicación por rabia y hace referencia al acto de solicitar trabajos con mejores condiciones tras haber vivido una mala experiencia en el actual puesto.
Esta mala experiencia es provocada por un empleado inconforme, que no se siente reconocido y apreciado en su puesto de trabajo, lo que le hace sentir esa frustración y rabia.
Como resultado, se produce un envío masivo de aplicaciones y cartas de presentación a diferentes empresas. Además, el hecho de poder aplicar de forma sencilla a un puesto a través de Linkedin o de la web de la empresa, multiplica el número de candidatos que se deciden a postular sin tener en cuenta si esa posición encaja con las expectativas del solicitante de dicho empleo.
El término se popularizó gracias a la red social Tiktok entre los usuarios de los jóvenes trabajadores de la generación Z a raíz de un usuario que afirmaba haber aplicado a muchos puestos y haber conseguido una oportunidad mejorando notablemente sus condiciones salariales.
En resumen, aunque cualquiera pueda sentirse tentado a realizar el rage applying, esta práctica no se considera efectiva. Es recomendable que el solicitante de empleo reflexione y se tome su tiempo en investigar las empresas a las que va a aplicar para así adaptar su curriculum y carta de presentación a cada puesto. De este modo, las posibilidades de encontrar el puesto y la empresa que encaja con sus valores y aptitudes aumentarán.
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