Yvon Chouinard fundó Patagonia, marca líder de ropa para aventureros, en 1973. A sus 83 años, y casi 50 años desde que creó la compañía, ha decidido donar su empresa para luchar contra el cambio climático.

‘La Tierra es ahora nuestro único accionista‘, ha afirmado el empresario. Tanto Yvon Chouinard como su familia han decidido renunciar a la compañía que fundaron hace 40 años. Así, Chouinard ha decidido transferir a fideicomisos y organizaciones sin ánimo de lucro como un acto más de su compromiso con el medio ambiente. Holdfast Collective, ahora propietaria del 98 % del total de las acciones, destinará las ganancias no reinvertidas de Patagonia a la protección ambiental como la crisis climática y la defensa de los territorios naturales. Por otro lado, las acciones con derecho a voto de la compañía pasarán a ser propiedad de ‘Patagonia Purpose Trust‘, una nueva entidad que consagrará el propósito y los valores de Patagonia.
“En lugar de extraer valor de la naturaleza y transformarla en ganacias para nuestros inversionistas, usaremos la riqueza que Patagonia crea para proteger la fuente de todo bienestar”
Sabíamos que Chouinard siempre había sido un empresario atípico. Él mismo confiesa que nunca quiso ser un hombre de negocios. En 1973 creó Patagonia, empresa pionera en moda sostenible, tras dar sus primeros pasos como artesano. Sin embargo, la renuncia de su empresa no ha dejado indiferente a nadie. Con una carta, sin campañas publicitarias y sin grandes anuncios, así ha anunciado la donación de su empresa: una muestra de humildad y generosidad que se alínean con los valores que siempre ha tratado de promulgar su propia compañía.
Siendo una de las primeras textiles en pasarse al algodón orgánico en el año 1996, Patagonia siempre ha promovido un concepto de consumo responsable. Invita a sus clientes a hacer uso de las prendas hasta el final de su vida útil, sus tiendas permanecen cerradas durante el Black Friday y donan un pequeño porcentaje de sus ventas a grupos medioambientales comunitarios de todo el mundo.
A día de hoy, la empresa cuenta con una amplia red de puntos de venta a escala internacional y tiene oficinas en Estados Unidos, Países Bajos, Japón, Corea del Sur, Australia, Chile y Argentina.
De ahora en adelante, Patagonia seguirá siendo una empresa pública, pero sus propios fundadores ya no serán sus dueños, aunque sí seguirán formando parte del equipo directivo.
Sin duda, esta acción solo ha sido un ejemplo de la búsqueda de lograr un equilibrio entre el activismo corporativo y los intereses comerciales que siempre ha reflejado Patagonia. Y es que, durante toda su carrera, Yvon Chouniard ha predicado con el ejemplo.
