
El Silicon Valley Bank (SVB), prestamista clave para empresas tecnológicas y de atención médica en etapa inicial, se derrumbó después de que sus directivos no pudieron recaudar los fondos suficientes para recuperar su liquidez. La noticia llevó a los clientes a retirar sus fondos y generó temores sobre la estabilidad del sector bancario en general. SVB había anunciado que estaba tratando de recaudar US$2.250 millones para cubrir sus pérdidas. Cuando se dio a conocer que el banco estaba en graves problemas la semana pasada, los clientes fueron en estampida a retirar sus fondos y generaron temores sobre la estabilidad del sector bancario en general. El colapso del SVB es la mayor caída de una entidad bancaria en EE. UU. desde la crisis de 2008.
El gobierno y la Reserva Federal de EE.UU. aseguraron que devolverán los fondos a todos los depositantes. El presidente de EE.UU., Joe Biden, también se dirigió a los inversores, que no serán protegidos y tendrán que asumir el riesgo. El mandatario afirmó que el sistema financiero de la nación está a salvo y que el dinero que se devolverá a los clientes no será pagado por los contribuyentes con fondos públicos. Biden reafirmó el intento por proyectar calma luego del rápido y sorprendente colapso de las entidades bancarias.
Prestamista crucial para las empresas en etapa inicial, SVB era el socio bancario de casi la mitad de las empresas respaldadas por firmas estadounidenses que cotizaron en los mercados de valores el año pasado. En declaraciones desde Washington, la secretaria del Tesoro de EE.UU., Janet Yellen, dijo que está monitoreando «los desarrollos recientes» del SVB y otros bancos «con mucho cuidado». Si bien muchos analistas de Wall Street han argumentado que es poco probable que la crisis del SVB se extienda al sistema bancario en general, las acciones de otros bancos medianos y regionales estuvieron tambaleándose el viernes en medio de un clima de incertidumbre.
El episodio se produjo después de que SVB anunciara que estaba tratando de recaudar US$2.250 millones para cubrir sus pérdidas. Las preocupaciones de que otros bancos pudieran enfrentar problemas similares llevaron a la venta generalizada de acciones bancarias a nivel mundial en los últimos días. Los inversores también tuvieron que lidiar con la reciente caída de Silvergate Capital, una entidad crediticia enfocada en el mercado de las criptomonedas, cuyas acciones perdieron un 22% después de comunicar a última hora del jueves que planeaba reducir sus operaciones. Finalmente, el viernes fueron suspendidas las transacciones de SVB en Wall Street y, pocas horas después, los reguladores anunciaron su cierre. La firma, que comenzó como un banco de California en 1983, empleaba a más de 8.500 personas en todo el mundo, aunque la mayoría de sus operaciones estaban en Estados Unidos.
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