Julio Casamayor: «El verdadero lujo en el entrenamiento personal no está en el precio, sino en el rigor y el acompañamiento»

El CEO y cofundador de MiCoach explica cómo un proyecto nacido del sueño de dos hermanos ha conseguido transformar el concepto tradicional del entrenamiento personal, apostando por la salud, la personalización y una cultura empresarial basada en las personas.

Foto: MiCoach

Durante años, el entrenamiento personal estuvo asociado a un servicio exclusivo reservado para unos pocos. Sin embargo, MiCoach decidió desafiar esa idea desde sus inicios. Lo que comenzó como el proyecto de dos hermanos con perfiles profesionales complementarios —Julio Casamayor, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, y Ana Irma Casamayor, graduada en Derecho y Empresariales— se ha convertido en un modelo empresarial que apuesta por democratizar el acceso a un acompañamiento profesional de calidad.

Con dos centros en el Aljarafe sevillano y una metodología propia en constante evolución, MiCoach ha construido una propuesta que trasciende el entrenamiento físico para centrarse en el bienestar integral de las personas. Nutrición, fisioterapia, ejercicio personalizado y una atención basada en la evidencia científica forman parte de un ecosistema cuyo objetivo no es únicamente mejorar la condición física de sus socios, sino transformar sus hábitos de vida.

En esta entrevista con Diario Business News, Julio Casamayor comparte la visión empresarial que ha impulsado el crecimiento de MiCoach, reflexiona sobre los desafíos del sector del fitness y explica por qué considera que el verdadero valor de una empresa no reside en sus instalaciones, sino en la confianza que es capaz de generar.

¿Cuál fue el momento en que entendió que MiCoach podía convertirse en mucho más que un centro de entrenamiento?

Hubo un momento muy concreto en el que comprendimos que el entrenamiento personal podía dejar de ser un servicio reservado para una minoría y convertirse en una herramienta de salud accesible para cualquier persona.

Detectamos que muchas personas querían mejorar su condición física, pero no sabían cómo empezar. Siempre utilizo el mismo ejemplo: cuando se enciende un testigo en el coche, abrimos el capó, miramos el motor y, aunque veamos muchas piezas, terminamos llamando a la grúa porque no sabemos solucionar el problema. Con el ejercicio físico ocurre exactamente lo mismo.

Las personas tienen objetivos, ilusión y ganas de cuidarse, pero necesitan un profesional que las oriente. Ahí entendimos que nuestro trabajo no consistía simplemente en diseñar entrenamientos, sino en acompañar a cada persona durante todo el proceso.

Desde el principio quisimos que el entrenamiento dejara de ser una actividad dirigida para convertirse en una experiencia completamente personalizada. Escuchar al socio, conocer su historial, sus lesiones, su estilo de vida y construir un plan adaptado a su realidad.

De esa reflexión nació uno de nuestros grandes elementos diferenciales: el entrenador personal compartido. Un modelo que permite mantener una atención totalmente individualizada dentro de grupos reducidos de seis personas, haciendo posible que un servicio de alta calidad resulte económicamente accesible y sostenible en el tiempo.

Nuestro objetivo nunca fue vender sesiones de entrenamiento. Siempre fue ayudar a que las personas incorporaran la actividad física como un hábito permanente.

¿Qué etapa del crecimiento de MiCoach ha sido la más desafiante y qué aprendizajes le dejó como empresario?

El mayor reto llegó cuando dejamos de ser únicamente entrenadores para convertirnos en gestores de una organización.

La formación técnica es imprescindible, pero dirigir una empresa exige desarrollar capacidades completamente distintas: liderazgo, organización, creación de procesos, comunicación y gestión de equipos.

Nuestro desafío ha sido conseguir que cualquier persona reciba exactamente la misma experiencia independientemente del entrenador con el que trabaje o del centro al que acuda.

Para lograrlo hemos construido una metodología común, invertido de forma continua en formación y creado una cultura compartida entre todos los profesionales del equipo. Hoy nutrición, entrenamiento y fisioterapia trabajan bajo una misma filosofía y con unos mismos estándares de calidad.

Recuerdo especialmente un episodio que puso a prueba toda esa estructura. Hace aproximadamente año y medio se produjo el derrumbe del techo de una de nuestras sedes. Mientras realizábamos las obras tuvimos que reorganizar completamente el funcionamiento del centro sin dejar de atender a nuestros socios.

Lejos de convertirse en una crisis, aquella situación reforzó todavía más el compromiso del equipo y de la propia comunidad MiCoach. A pesar de trabajar en unas condiciones muy complejas, conseguimos mejorar tanto nuestros resultados económicos como la calidad del servicio respecto al año anterior.

Aquello nos confirmó que una empresa no crece únicamente por sus instalaciones. Crece por las personas que la forman.

Foto: MiCoach

En un sector donde abundan las cadenas y los modelos low cost, ¿cómo se consigue que un cliente entienda el valor de un servicio personalizado?

Porque nosotros no vendemos entrenamiento. Vendemos resultados, acompañamiento y seguridad.

Cuando una persona entra en un gimnasio convencional suele encontrarse rodeada de maquinaria, pero muchas veces no sabe qué hacer ni cómo utilizarla. Esa sensación de incertidumbre es precisamente donde aparece el valor del entrenador personal.

Nuestro trabajo consiste en escuchar, adaptar cada sesión al estado físico y emocional del socio y acompañarle durante todo el proceso. No existen dos entrenamientos iguales porque tampoco existen dos personas iguales.

Curiosamente, la aparición de grandes cadenas low cost ha reforzado todavía más nuestro posicionamiento. Muchas personas comienzan allí, descubren que necesitan orientación profesional y terminan buscando un servicio donde alguien les explique, les corrija y les acompañe.

Al final, el precio deja de ser el factor decisivo cuando el cliente percibe que está obteniendo resultados reales.

Un gimnasio barato al que no acudes termina siendo caro. En cambio, un servicio que utilizas, que mejora tu salud y que transforma tus hábitos siempre acaba teniendo un enorme valor.

Muchas empresas hablan de innovación. ¿Qué significa innovar realmente en el sector del entrenamiento personal?

Para nosotros innovar no significa llenar el centro de máquinas nuevas.

La verdadera innovación consiste en mejorar continuamente la experiencia del cliente.

Actualmente estamos inmersos en un profundo proceso de revisión de toda nuestra metodología. Hemos incorporado consultores especializados, estamos redefiniendo procesos internos, estudiando las últimas evidencias científicas y adaptando todo ese conocimiento a la realidad de nuestros socios.

No creemos en las modas ni en las soluciones milagro. Solo incorporamos aquellas herramientas que realmente aportan valor y que pueden aplicarse con sentido en el día a día.

Innovar también significa escuchar. Escuchar al equipo, escuchar a los socios y tener la humildad suficiente para reconocer que siempre existe margen de mejora.

Nuestro objetivo no es ser los mismos dentro de cinco años con más centros abiertos.

Nuestro objetivo es seguir creciendo manteniendo exactamente la misma filosofía, los mismos estándares de calidad y la misma cultura empresarial que nos ha traído hasta aquí.

¿Qué significa para usted ofrecer un servicio «premium» cuando hablamos de salud?

Muchas veces se asocia el concepto premium con el lujo o con un precio elevado. Yo no lo entiendo así.

Para mí, un servicio premium significa rigor. Significa que cada plan de entrenamiento nace de una valoración individual, que no existen rutinas genéricas y que todas las decisiones se toman con criterio profesional.

Pero también significa cuidar al equipo. Contamos con profesionales que llevan nueve, ocho o siete años formando parte de MiCoach. En un sector donde la rotación suele ser muy alta, haber construido un equipo estable, comprometido y en constante formación representa uno de nuestros mayores logros.

Eso genera algo muy valioso para nuestros socios: continuidad, confianza y coherencia en el servicio.

El verdadero valor de una empresa no reside únicamente en sus instalaciones. Reside en las personas que la representan cada día y en la capacidad que tienen para transmitir seguridad, conocimiento y vocación.

Ese es, para mí, el verdadero significado de ofrecer un servicio premium.

Fotos: MiCoach

¿Cómo se mide el éxito de una empresa cuyo verdadero producto no son las instalaciones, sino el cambio que consigue en las personas?

El éxito no se mide por el número de máquinas ni por el tamaño de las instalaciones.

Se mide por la transformación sostenida de las personas.

Un cambio físico puede conseguirse en unos meses. Sin embargo, lo realmente importante es que ese cambio vaya acompañado de nuevos hábitos, de una mejor alimentación, de un descanso adecuado y de una mayor conciencia sobre la propia salud.

Nuestro propósito nunca ha sido ofrecer soluciones temporales. Queremos que MiCoach se convierta en un punto de apoyo permanente para nuestros socios.

Hay un dato que resume muy bien esa filosofía: aproximadamente el 65 % de nuestros socios lleva con nosotros entre seis y nueve años. Algunos continúan entrenando desde el primer día que abrimos nuestras puertas.

Para nosotros esa fidelidad representa el mayor indicador de éxito. Significa que seguimos aportando valor mucho después de que hayan alcanzado sus primeros objetivos físicos.

A ello se suma una valoración media de 4,9 sobre 5 por parte de nuestros usuarios, pero incluso ese dato queda en un segundo plano frente a la confianza que tantas personas siguen depositando en nosotros año tras año.

Cuando alguien decide continuar porque ha integrado el ejercicio como parte de su estilo de vida, sentimos que hemos cumplido nuestra misión.

Vivimos obsesionados con la imagen. ¿Cree que eso ayuda o perjudica al sector del fitness?

La imagen puede ser el punto de partida, pero difícilmente puede ser el destino.

Es cierto que muchas personas deciden comenzar a entrenar porque desean verse mejor. Esa motivación inicial es completamente legítima y, en muchos casos, actúa como el impulso necesario para dar el primer paso. Sin embargo, cuando el proceso está bien acompañado, ese objetivo evoluciona rápidamente hacia algo mucho más importante.

Hoy vivimos en una sociedad muy influenciada por las redes sociales y por mensajes que presentan transformaciones físicas espectaculares en muy poco tiempo. Esa realidad genera expectativas poco realistas y, en ocasiones, hace que el ejercicio físico se perciba únicamente desde una perspectiva estética.

Nuestra experiencia nos demuestra justamente lo contrario. La mayoría de las personas que llegan a MiCoach terminan descubriendo que el verdadero beneficio no está en la imagen, sino en cómo cambia su calidad de vida.

Empiezan a descansar mejor, reducen molestias, recuperan energía, mejoran su rendimiento profesional, adquieren hábitos saludables y aprenden a cuidar su cuerpo desde el conocimiento y no desde la obligación.

La imagen acaba mejorando, por supuesto, pero se convierte en la consecuencia natural de un proceso mucho más profundo.

Creo que el futuro del sector pasa precisamente por ese cambio de enfoque. Las empresas que entiendan que el verdadero valor está en mejorar la salud integral de las personas serán las que realmente marquen la diferencia.

Entrevistas Diario Business News

¿Qué parte de Julio Casamayor desconocen incluso las personas que entrenan con usted cada semana?

Probablemente que soy una persona altamente sensible.

Tiendo a vivir las cosas con mucha intensidad, tanto las buenas como las difíciles. Cuando un proyecto sale adelante o un socio consigue un objetivo importante, lo celebro profundamente. Del mismo modo, cuando algo no sale como esperaba, también me afecta más de lo que muchas personas imaginan.

Con el tiempo he aprendido que el equilibrio emocional también forma parte del liderazgo y es un aspecto en el que sigo trabajando cada día.

Quizá esa sensibilidad explique también la forma en la que entiendo MiCoach. Para mí no es simplemente una empresa. Detrás de cada decisión hay personas que han depositado su confianza en nosotros: nuestros socios, nuestro equipo, mi familia y, especialmente, mi hermana Ana Irma, con quien inicié esta aventura empresarial.

Esa responsabilidad hace que nunca deje de preguntarme cómo podemos hacerlo mejor.

Más allá del trabajo, hay otra parte de mí muy importante. Soy un enamorado de Carmona, mi pueblo. Allí están mis raíces y gran parte de los valores con los que crecí. Aunque hoy el Aljarafe sea el lugar donde hemos desarrollado este proyecto, siempre siento una enorme emoción cada vez que regreso a casa.

Al final, uno nunca deja de ser la persona que aprendió a soñar en el lugar donde empezó todo.

Si dentro de veinte años alguien habla de MiCoach, ¿qué le gustaría que dijera sobre el legado que ha dejado este proyecto?

Me gustaría que dijeran que ayudamos a cambiar la manera de entender el entrenamiento y la salud.

Que demostramos que era posible construir una empresa rentable sin renunciar al trato humano, al rigor científico y al compromiso con las personas.

También me gustaría que recordaran que conseguimos dignificar la profesión del entrenador personal, creando un entorno donde los profesionales pudieran crecer, formarse continuamente y desarrollar una carrera estable dentro del sector.

Pero, sobre todo, espero que quienes pasaron por MiCoach recuerden que aquí encontraron mucho más que un lugar para hacer ejercicio.

Que encontraron un equipo que les escuchó, les acompañó y les ayudó a incorporar hábitos que transformaron su vida.

Si dentro de veinte años alguien dice que MiCoach consiguió que miles de personas entendieran que cuidar la salud no era una obligación, sino una forma de vivir mejor, creo que habremos cumplido nuestra misión.

Más allá de las instalaciones, la tecnología o el crecimiento empresarial, la conversación con Julio Casamayor deja una idea clara: el futuro del sector del bienestar no pasa por vender más entrenamiento, sino por generar más confianza. En un momento en el que la salud ocupa un lugar cada vez más relevante en la sociedad, MiCoach ha construido un modelo que sitúa a la persona en el centro de cada decisión. Una filosofía que, nueve años después de su nacimiento, continúa evolucionando con la misma convicción con la que comenzó: demostrar que el verdadero cambio no se mide únicamente en resultados físicos, sino en la capacidad de transformar hábitos, construir comunidad y mejorar la vida de las personas.

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