En el plano etimológico, el origen de la palabra ‘matraca’ viene del árabe hispánico, ‘matráqa’, y este término a su vez del árabe clásico ‘mitraqah’, empleado para designar martillo.
Llevo desde al año 1999 en el mercado de la CALIDAD y en concreto de las Normas ISO, y sobre todo en el de su norma más reconocida, el martillo Pilón de la ISO 9001.
¿Juan, ha habido una pandemia de Calidad en España?
Evidentemente no, lo que ha habido es una pandemia de implantación de Normas ISO al calor de las subvenciones desde antes incluso que aquel 99 y la actual “Obligatoriedad” de unas normas que supuestamente son de implantación voluntaria.
O pasas por el aro de la administración y las tienes, u olvídate de presentarte a un concurso público o poder ser proveedor de un cliente “grande” y ya casi de medianos y pequeños, pues la ISO 9001, 14001, 45001, 27001, Y 20000 por nombrar a las más famosas o las mayormente implementadas o implantadas, (ya escribiré un artículo más adelante explicando la sutil diferencia), se retroalimentan.
¡Pero Juan!, estás tirando piedras contra el sector, me dirán competidores, compañeros y algunos incluso amigos.
Puede ser, pero al final la “ISO 9001” se ha convertido en un medio y no en un fin.
Quien manda es el cliente, pues las consultoras tenemos trabajadores que tienen familia y tenemos que comer y tienen que comer, y no hablo de hacer ninguna ilegalidad, o saltarse los procedimientos, pero si el cliente quiere certificar una puerta de contrachapado se le prepara el Sistema de Gestión de manera correcta y se llama a una Certificadora que le certificará, (hasta la fecha no hemos fallado nunca; dicho en plural pues sin el equipo no soy nadie), porque el Sistema cumple con los estándares de la Norma ISO en cuestión, aunque luego venga el lobo y tire la puerta, y es absolutamente lícito y nadie le puede discutir a ese cliente su planteamiento y menos las “BIG FOUR”, o tiramos de hemeroteca.
¿Entonces quien es el culpable? o como gusta decir ahora, ¿el responsable?
Nadie. Bastante tienen las Pymes con sobrevivir en el día a día. Y si quieren acceder a determinados concursos o clientes, lo que quieren es que la dichosa norma les cueste lo menos posible en dinero, tiempo y burrocracia.
Y bastante tenemos las consultoras con lidiar en un sector tan maduro y tan competitivo, en el que cualquier trabajador nuestro, se da de alta mañana en autónomos y se pone a implantar sistemas, y además lo hace bien y está en su derecho, así que los consultores “viejos” nos hemos adaptado y nos ocupamos en retener el talento, invertimos en tecnología, nos renovamos en personal y estructura y todo para salir a competir, que de eso se trata el libre mercado, ¿No?, y aquí seguimos en la brecha, después de 23 campañas, algo estaremos haciendo bien, o muy bien.
¡Venga!, Juan, ¿Dónde quieres llegar?
A lo que quiero llegar es que se ha perdido la alineación entre la CALIDAD en mayúsculas y la ISO 9001. Lo que en el año 1999 se vendía a 12.000 euros hoy cuesta 1.500 aunque sigue valiendo (en términos de CALIDAD) lo mismo. “Sólo el necio confunde valor y precio”, ya, ya todos conocéis la frase de Antonio Machado, pero lo dijo mucho antes Quevedo.
Evidentemente recibiré llamadas recriminándome tal afirmación, y seguro que tendrán razón.
¿Puede una empresa que no tiene la ISO 9001 trabajar con más Calidad que una que sí la tiene? La respuesta es sí.
¡Claro que hay excepciones! Cuando un cliente nos pide la implantación de la norma para mejorar sus procesos, nos frotamos los ojos, ¡los unicornios existen!, o cuando un cliente ya trabaja con calidad, la implantación suele ser sencilla, o incluso esos sectores que “pasan” de la ISO 9001 porque trabajan con estándares de calidad elevados o elevadísimos, les va la vida en ello y nos va, literalmente; sectores como el aeronáutico, alimentario, farmacéutico, automoción, químico… donde tienen en algunos casos sus propias normas: UNE-EN 9100, ISO 22000, BRC, IFS, IATF 16949, GMP´s….
¡Hay vida más allá del planeta Tierra!
Juan, céntrate que divagas.
Ya lo sé, estoy divagando, pero me encanta divagar. Y digo lo que en el sector nos contamos unos a otros.
¿Pero llegarás a algún sitio Juan?
Pues sí, o no, que lo importante es disfrutar del camino.
A lo mejor quiero llegar a que si eres Pyme, trabajas con calidad, sí o sí, pues si no, no sobrevives, primero a la competencia, y después a la burrocracia de un mercado híper regulado en Normas y Leyes; un ejemplo, los Planes de Igualdad (que son como la Hidra de Lerna, no paran de salirle cabezas, lo que crea confusión continua), obligatorios para empresas de más de 200 trabajadores desde hace dos años, y que hoy en día ya vamos por las de 50.
Y las de menos no se libran, que aunque no tengan que implantar un Plan de Igualdad tienen que cumplir la legislación en la materia que según la Teogonía de Hesíodo es el caos, por favor que nadie diga que yo lo he dicho, qué fue él el que inventó el término.
Y qué decir del ENS (Esquema Nacional de Seguridad) al que se ven obligadas las empresas que trabajan con la administración aun a pesar de que le hackeen el móvil a nuestro presidente, ya se sabe en casa del herrero cuchillo de palo. Y sí, hackeen, tercera persona del plural del presente del subjuntivo de hackear que me lo ha dicho la poco de fiar Wikipedia y nuestra querida RAE.
Por no hablar del Compliance, Sistemas de Gestión de prevención de delitos, y no sigo porque tengo la longitud del artículo limitada.
En fin.
Si eres una Pyme, tienes súper poderes, pues en España mantienes a administraciones duplicadas, triplicadas o más, organismos ineficaces o que no se sabe muy bien su dudosa labor, (yo no los llamaré chiringuitos, Dios me libre), mercado híper regulado, leyes constantes y en constante cambio, y mi querida hacienda que te cobra el IVA aunque no te lo hayan pagado o peor aún que a lo mejor no te pagan y aquí no pasa “na”, pelillos a la mar. Mis felicitaciones, este es el caldo de cultivo en el que sobrevivís, sois unas guerreras y además trabajáis con Calidad pues aquí seguís.
¿Y qué hacemos?
Pues yo vislumbrando el panorama, me buscaría un curso de supervivencia, donde me enseñaran a cazar con lazo (a día de hoy prohibido, pero todo se andará), a potabilizar agua con dos trapos o el sol, saber que raíces comerme o cómo auto producir energía.
¡Venga ya Juan!
¿Crees que exagero?
Díselo a los Gurús de la Norma UNE-EN-ISO 22301, la norma de todas las normas. La de “Continuidad del Negocio”, jajaja, qué risa tía Felisa, y que están pensando muy seriamente en contratarme para aprovechar mi experiencia militar e incluir cursos de evasión y escape (no me refiero a la fiscal), supervivencia terrestre e incluso marítima.
Te lo dice uno con unas cuantas cicatrices en la Guerra y bastantes más en época de Paz.
Así que aquí me tienen las Pymes y no Pymes (a estas últimas les dedicaré otro artículo como espejo donde mirarse, aunque no para nuestros políticos parece ser) para lidiar la batalla que estimen oportuna.
“Grandes Resultados pueden ser conseguidos con pequeños esfuerzos”.
Sun Tzu de El arte de la Guerra.
Anécdotas de un Guerrero. Y también CCO y CMO de ISOCERT.ES . O como me gusta a mí llamarlo Director Comercial
