La jornada laboral de cuatro días y la restauración: una tormenta perfecta

Aunque la negociación sobre la subida del SMI ha dejado esta cuestión laboral en un segundo plano durante unas semanas, en breve volveremos a tener que hablar en todos los sectores de la implantación –o no− de la conocida como jornada laboral de cuatro días, en realidad de entre 32 y 36 horas semanales según sector.

En el caso de la restauración y la hostelería, esta jornada de menos horas tiene una derivada que merece la pena considerar. Por un lado, el sector enfrenta desde hace tiempo una escasa disponibilidad de profesionales.

Esto provoca que, en caso de tener que cubrir los mismos turnos con más personal, se agudice aún más esa escasez de profesionales. Esto puede llevar a una escalada de los salarios –por la competencia entre hosteleros por los escasos profesionales en el mercado− y también a un cierre de negocios por no poder competir, precisamente, en esa escalada de salarios.

Por otro lado, el descenso de horas laborables en otros sectores repercute sobre la hostelería, puntal del ocio en España, que se enfrentará a una mayor concurrencia de personas a los negocios incluso en horarios hasta este momento considerados valle.

Esto puede suponer que, incluso si el sector mantuviera la jornada laboral tradicional –si no la redujera en consonancia con otros sectores− igualmente estaría necesitado de nuevos profesionales para poder atender adecuadamente a un número creciente de clientes.

Se trata, así, de una tormenta casi perfecta para el sector: pocos trabajadores cualificados, salarios al alza, más clientes en los negocios y una legislación que tiende a reducir el número de horas trabajadas por empleado.

¿A qué se puede agarrar el empresario hostelero ante esta situación, qué puede utilizar como ancla? La tecnología puede mitigar, al menos en parte, este problema. Y puede hacerlo en un doble sentido.

Por un lado, la digitalización de cocinas, el uso de robótica para las tareas repetitivas y más fáciles de automatizar –retirada de platos, limpieza y eliminación de residuos, pelado y preparación de alimentos en cocina,…− y una digitalización mayor en la toma de las comandas puede ayudar a aumentar la eficiencia del servicio, permitiendo, con el mismo número de empleados, atender un mayor número de clientes y con un servicio mejor, más cercano y humano.

Por otro lado, crecer en digitalización puede ayudar a reducir la necesidad de empleados. Esto, que podría ser un problema social en caso de darse en otros sectores –con un número alto de trabajadores cualificados esperando ser contratados− puede ser un alivio para la hostelería donde, como decía, hay más demanda de empleados que oferta de estos.

La solución consistiría, por lo tanto, en trasvasar la inversión en personal a una inversión en tecnología a fin de sortear los retos que plantea el futuro económico y laboral inmediato para el sector hostelero y de la restauración.

Resumiendo, digitalizar es dedicar más tiempo a tus clientes externos y también internos, es parte del futuro de la restauración y de la hostelería.

Jorge C. Juárez Ayuso, CEO y Fundador de SIGHORE-ICS. 

 

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