
José Juan Fullana Barber pertenece a una familia de agricultores menorquines y desde muy joven tuvo claro que quería continuar ligado al mundo rural. Actualmente desarrolla su actividad en el lugar de Binissequí, donde sigue manteniendo viva una tradición familiar basada en el trabajo, la responsabilidad y el respeto por la tierra.
Además de su vinculación con el sector agrícola, José también mantiene una estrecha relación con el caballo de pura raza menorquina y con las tradiciones populares de la isla. Ha participado en numerosas ocasiones en las fiestas de su pueblo y durante el bienio 2025-2026 ha ejercido como caixer pagès, una figura que simboliza la conexión entre el campo, el caballo y la cultura menorquina. Tras la celebración de la primera edición de Menorca Horse Week, reflexiona sobre el valor del producto local, la sostenibilidad y la importancia de preservar las raíces que hacen única a Menorca.
¿Qué ha significado para la Cooperativa Agrícola Sant Martí participar en la primera edición de Menorca Horse Week?
Como presidente de la Cooperativa Agrícola Sant Martí tuve claro desde el primer momento que debíamos formar parte de este proyecto. Para nosotros supuso una magnífica oportunidad para acercar nuestros productos y servicios a un público muy vinculado a los valores que representan tanto el campo como el caballo menorquín.
Además, quisimos apoyar una iniciativa que nacía con la voluntad de poner en valor una de las grandes señas de identidad de Menorca. Una vez finalizado el evento, podemos afirmar que fue una experiencia muy positiva. Menorca Horse Week logró reunir a profesionales, aficionados y visitantes en torno al caballo menorquín y demostró el enorme potencial que tiene este tipo de iniciativas para promocionar la isla y su patrimonio cultural.
¿Qué aportó la cooperativa al evento y qué valoración hacéis de la experiencia vivida?
Desde la cooperativa quisimos centrar nuestra colaboración en apoyar directamente a los participantes. Somos conscientes del esfuerzo que supone mantener un caballo menorquín y de los costes que implica hacerlo en una isla como Menorca, donde la insularidad afecta a prácticamente todos los suministros.
Por ello colaboramos aportando balas de paja para la alimentación de los animales durante los días del evento. Nuestra intención era facilitar, aunque fuera modestamente, el trabajo de quienes dedican tiempo, recursos y esfuerzo a cuidar y preservar esta raza. Viendo el resultado final y la implicación de todos los participantes, creemos que fue una aportación útil que contribuyó al éxito general de la feria.
La cooperativa es un referente del producto de proximidad en Menorca. ¿Por qué sigue siendo tan importante apostar por lo local?
Afortunadamente, cada vez son más las personas que entienden la importancia de consumir productos de proximidad. Comprar local significa apoyar a los productores de la isla, fortalecer la economía menorquina y contribuir a la conservación del paisaje rural que caracteriza nuestro territorio.
Sin embargo, todavía queda camino por recorrer. Por eso consideramos tan importante participar en eventos que permitan acercar nuestros productos a nuevos consumidores. Al final, cuando alguien visita Menorca no solo busca disfrutar de sus paisajes; también quiere descubrir sus sabores, sus tradiciones y aquello que la hace diferente de cualquier otro destino.

¿Qué valores del campo menorquín conectan con el espíritu del caballo menorquín?
El caballo siempre ha formado parte de la vida en el campo. Durante generaciones ha estado presente en las explotaciones agrícolas y ha acompañado a las familias payesas en su día a día. Por eso existe una conexión tan natural entre ambos mundos.
Quienes hemos crecido en el campo hemos aprendido valores que también encontramos en la relación con el caballo: la paciencia para esperar los frutos del trabajo, la responsabilidad que implica cuidar de los animales cada día del año y el respeto por la naturaleza y por nuestro entorno. Son valores que siguen siendo fundamentales y que forman parte de la identidad de Menorca.
El caballo menorquín forma parte del paisaje y de la cultura de la isla. ¿Cómo se vive esta conexión desde el sector agrícola?
Se vive de una manera muy cercana y muy auténtica. Muchos agricultores mantienen una relación directa con el caballo menorquín y es habitual encontrar caballos en numerosas fincas de la isla. No se trata únicamente de una afición, sino de una tradición profundamente arraigada.
Por eso tampoco resulta extraño ver a tantos payeses participando en concursos, exhibiciones o fiestas populares. El caballo menorquín forma parte de nuestra historia colectiva y sigue despertando una enorme pasión entre quienes viven y trabajan en el campo. Existe un gran respeto hacia la raza y hacia todo lo que representa para Menorca.

¿Qué producto recomendarías a alguien que visita Menorca por primera vez?
Siempre he pensado que sería interesante poder descubrir Menorca con la mirada de alguien que la visita por primera vez. Muchas veces los menorquines dejamos de valorar determinadas cosas porque forman parte de nuestra vida cotidiana.
Más allá de productos tan conocidos como la caldereta de langosta, el queso Mahón-Menorca o la pomada, recomendaría probar la formatjada de brossat. Es un producto muy ligado a nuestras fincas y a la tradición agrícola de la isla, elaborado con requesón procedente de la leche de nuestras vacas. Es uno de esos sabores que forman parte de nuestra memoria colectiva y que reflejan perfectamente la autenticidad de Menorca.
¿Cómo puede el visitante descubrir la esencia de Menorca a través de su gastronomía?
La gastronomía es una de las mejores formas de conocer un territorio. A través de la cocina se puede entender la historia, las costumbres y la manera de vivir de una comunidad. En Menorca conservamos recetas que han pasado de generación en generación y que siguen formando parte de nuestra identidad.
Por eso siempre recomiendo visitar restaurantes tradicionales, panaderías artesanas, mercados locales o ferias gastronómicas. Son espacios donde el visitante puede descubrir productos auténticos y conectar con la esencia real de la isla, mucho más allá de los circuitos turísticos habituales.
¿Cómo está evolucionando el sector agrícola menorquín en términos de sostenibilidad?
El campo menorquín se encuentra en un proceso constante de adaptación y mejora. Afortunadamente, en Menorca seguimos contando con relevo generacional, algo fundamental para garantizar el futuro del sector agrícola.
Además, cada vez existen más ayudas e incentivos para impulsar prácticas sostenibles y modernizar las explotaciones. Esto ha permitido introducir mejoras que favorecen una gestión más eficiente de los recursos y una producción más respetuosa con el entorno. Como consecuencia, cada vez encontramos más productos ecológicos y de kilómetro cero en nuestra isla.

Si tuvieras que definir Menorca a través de un sabor, un aroma o una sensación, ¿cuál elegirías?
Me resultaría imposible definir Menorca con un único sabor. La isla es una combinación de paisajes, olores, recuerdos y experiencias que forman una identidad muy especial.
Si tuviera que elegir algunos de los elementos que mejor representan para mí Menorca, destacaría el sabor del figat amb formatge, el olor de la marina y del campo después de las primeras lluvias de otoño, una ensaimada acompañada de chocolate caliente o el ambiente que se respira en la plaza del jaleo durante las fiestas patronales. Pero, por encima de todo, lo que realmente define Menorca son sus personas. Son los menorquines quienes han sabido conservar la esencia de la isla generación tras generación y quienes hacen posible que siga manteniendo su carácter único.
