
María Antonia Taltavull, consellera ejecutiva de Economía y Servicios Generales del Consell Insular de Menorca desde 2023, cuenta con una trayectoria vinculada tanto al ámbito empresarial como al sector primario. Con formación en Administración y Gestión, trabajó durante más de una década en el sector del comercio y la industria antes de iniciar, en 2006, una etapa centrada en la gestión de las fincas de Torralbet y Son Olivar de Dalt junto a su marido.
Este vínculo directo con el territorio y el mundo rural marca su aproximación a la gestión pública. Desde el Consell, su papel se centra en articular el apoyo institucional a sectores estratégicos de la isla, entre ellos el vinculado al caballo menorquín, entendido no solo como patrimonio cultural, sino también como actividad económica ligada a las fincas y al entorno.
En relación con la Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Raza Menorquina, su aportación se basa en el acompañamiento institucional a través de convenios y recursos que permiten desarrollar iniciativas de promoción, dinamización y protección de la raza autóctona. En este marco, proyectos como la Menorca Horse Week se consolidan como una oportunidad para dar visibilidad a la raza, reforzar su proyección exterior y generar impacto económico en la isla.
Su enfoque responde a una línea de trabajo clara: apoyar iniciativas que conecten identidad, territorio y desarrollo económico, contribuyendo a posicionar el caballo menorquín como un activo de presente y de futuro. En esta entrevista, analiza el papel del sector ecuestre en la economía insular, el impulso institucional a la raza menorquina y los retos y oportunidades que marcarán su evolución en los próximos años.
El caballo menorquín es uno de los símbolos más reconocibles de la isla. Desde el área de Economía y Servicios Generales del Consell Insular de Menorca, ¿qué papel cree que juega esta raza en el desarrollo económico y turístico de Menorca?
Desde el área de Economía y Servicios Generales, el apoyo se articula principalmente a través de la asignación de recursos económicos que permiten a las entidades del sector desarrollar sus propias acciones. Son ellas quienes definen en qué ámbitos invertir —ya sea promoción, dinamización u otras iniciativas— en función de sus necesidades y prioridades.
En este sentido, el papel de la administración es acompañar y facilitar, asegurando que estos recursos puedan aplicarse de forma eficaz. El caballo menorquín, dentro de este marco, contribuye al desarrollo económico y turístico como parte de una actividad que genera movimiento, proyección y oportunidades vinculadas al territorio.
La Menorca Horse Week nace con la vocación de posicionar internacionalmente el caballo menorquín. ¿Cómo valora este tipo de iniciativas desde la administración pública?
La valoración es muy positiva. Son iniciativas que surgen del compromiso y la implicación del propio sector, con ilusión y voluntad de seguir avanzando.
El caballo menorquín es un elemento muy arraigado en la isla, pero todavía existe un amplio margen para darlo a conocer fuera. Este tipo de propuestas permiten precisamente ampliar su visibilidad, despertar interés en nuevos públicos y reforzar su reconocimiento más allá del ámbito local.

¿Considera que el caballo menorquín tiene todavía margen de crecimiento como activo económico, más allá del ámbito festivo y tradicional?
Sí, tiene margen de crecimiento y, además, es importante que lo tenga.
El caballo menorquín ya genera actividad económica en las fincas, tanto a través de la cría como de la venta o su gestión. Esto supone un complemento relevante para propietarios y explotaciones, y contribuye a diversificar ingresos dentro del entorno rural.
Desde la administración se valora positivamente que esta actividad pueda consolidarse y seguir evolucionando.
¿Qué tipo de apoyo institucional se está dando actualmente —o se plantea impulsar— para fortalecer el sector ecuestre en Menorca?
El apoyo se articula principalmente a través de convenios y subvenciones nominativas con las asociaciones, lo que permite dar continuidad a su actividad y garantizar una base estable de funcionamiento. En este sentido, desde nuestro departamento se colabora directamente con la Asociación de Criadores y Propietarios de Caballos de Raza Menorquina, con el objetivo de contribuir a la protección y preservación de la raza autóctona.
Existe, además, una relación directa y constante que facilita el diálogo y permite adaptar estos acuerdos en función de las necesidades que se plantean en cada momento. Cuando es necesario, se revisan y ajustan para mejorar su eficacia y asegurar que el apoyo responda a la realidad del sector.
Desde el departamento, la voluntad es clara: mantener una línea de apoyo estable, basada en la cercanía y la flexibilidad, siempre dentro del marco competencial y con propuestas bien justificadas.
Eventos como la Menorca Horse Week generan sinergias entre cultura, turismo y empresa. ¿Hasta qué punto es importante para el Consell apostar por este tipo de propuestas transversales?
Es muy positivo apostar por este tipo de iniciativas, ya que generan actividad y movimiento en distintos ámbitos.
No solo tienen un componente cultural, sino que también contribuyen a dinamizar el turismo y a activar el tejido empresarial. Además, permiten ampliar la oferta de la isla y pueden ayudar a alargar la temporada, lo que refuerza su interés desde una perspectiva económica más amplia.

En un contexto de diversificación económica, ¿puede el mundo del caballo convertirse en una línea estratégica para atraer inversión y visitantes fuera de la temporada alta?
Sí, es una línea con potencial. Existe interés por el mundo del caballo y en Menorca hay fincas y estructuras preparadas para desarrollarlo. Es un ámbito que puede atraer tanto visitantes como inversión, y que ofrece oportunidades para generar actividad en periodos fuera de la temporada alta.
En este sentido, puede contribuir a una mayor diversificación de la economía insular.
Menorca es Reserva de la Biosfera. ¿Cómo encaja el desarrollo del sector ecuestre, y en particular del caballo menorquín, dentro de este modelo sostenible?
Encaja de forma natural. El caballo menorquín es una raza autóctona, adaptada al entorno, al clima y al territorio. Históricamente ha estado vinculado tanto al trabajo en el campo como a las tradiciones de la isla, por lo que forma parte de su equilibrio.
Esta conexión con el entorno refuerza su papel dentro de un modelo que busca compatibilizar actividad económica, conservación y sostenibilidad.
¿Qué mensaje le gustaría trasladar a los profesionales, criadores y entidades que trabajan día a día por preservar y promover el caballo menorquín?
El mensaje es que sigan trabajando y no se rindan. El caballo menorquín es una parte importante de la identidad de la isla, y su preservación depende del esfuerzo continuo de quienes trabajan con él.
Cuanta más visibilidad tenga, mayor será el interés que genere, y eso es clave para asegurar su continuidad y desarrollo.
A nivel institucional, ¿qué objetivos le gustaría ver cumplidos en los próximos años en relación con la proyección del caballo menorquín y eventos como la Menorca Horse Week?
El objetivo es que la inversión pública tenga un retorno real. Que los recursos destinados a este tipo de iniciativas generen impacto, tanto en términos económicos como de proyección y satisfacción.
Es fundamental que estas acciones no solo se desarrollen, sino que aporten resultados concretos y contribuyan de forma efectiva al desarrollo de Menorca.

