Estos últimos años, la inteligencia artificial, después de un periodo de experimentación caótico y desordenado desde su creación, finalmente encontraría un lugar establecido como núcleo operativo de la transformación empresarial. Analistas aseguran que podríamos estar viviendo la etapa de “la industrialización de la IA”.
Relevancia empresarial
Con el tiempo, el uso de la inteligencia artificial ha escalado hasta convertirse en parte relevante de las decisiones administrativas de mayor rango. Según el informe anual AI Radar de Boston Consulting Group (BCG), el 72% de los directivos consultados identifica ahora al CEO como el principal responsable de las decisiones sobre IA.
Es más, dada esa importancia, el manejo de la inteligencia artificial ahora es determinante al momento de asegurar el éxito en los movimientos de las empresas. Tal es así que, surgió la categoría de trailblazer, cuyo rol es formarse en conocimiento sobre IA y las mejores decisiones sobre esta; añadiendo valor a la inversión de la misma.
La transición en la naturaleza de la IA
Los últimos años se han caracterizado por ser el epicentro de una evolución en las características de la inteligencia artificial. Mientras que antes dominaba el uso de la IA generativa tradicional, al día de hoy nace el concepto de IA agéntica, con la capacidad de tomar decisiones autónomas dentro de sus límites predefinidos.
Este tipo de IA sería un alivio consistente para el workslop, automatizando así trabajos de alto impacto sin saturar sus algoritmos. Así, entidades como PwC y Deloitte estiman que dichos agentes demuestran su valor al ejecutar procesos centrales como la detección de demanda o recursos humanos en tiempo real.
Impacto en el talento humano
El dominio de la IA se ha convertido en una parte muy relevante en la gestión de colaboradores. Las empresas apuestan por un ecosistema de habilidades en el que se valoran más las capacidades certificadas y verificables por medio de credenciales digitales que un título o un historial laboral plano.
Gracias al modelo Dirigir, Validar, Integrar (D-V-I), el estándar de las competencias laborales incluye la capacidad del colaborador para dirigir, analizar y posicionar estratégicamente los sistemas de IA. PwC México contempla la necesidad de una redefinición de de roles, donde en su mayoría deben cambiar los procesos de capacitación que la tecnología propiamente dicha.
Así, destacan modelos como AI Career Coach, que ofrece acompañamiento permanente de la fuerza laboral al ofrecer intervenciones personalizadas; y los Digital Twins Organizacionales, cuyas simulaciones del impacto de nuevas políticas permiten a las empresas prevenir el burnout al ejecutar cambios.
Inversión y rentabilidad
El futuro viene con un periodo de disciplina. A diferencia del entusiasmo caótico de años anteriores, la mayoría de las empresas están llevando a cabo un análisis detallado del retorno de inversión (ROI), provocando que sus apuestas sean más matizadas. Así, sus esfuerzos se centran en un desarrollo conjunto de herramientas y capacidades humanas.
Según investigaciones recientes de DataCamp, los sectores que están liderando en rentabilidad incluyen la manufactura y la fabricación, donde el 57% de las empresas ya utiliza IA prescriptiva para optimizar operaciones, logrando retornos de inversión de entre 5x y 20x. Ello porque su enfoque se basa en la prevención y propuestas de optimización en la producción.
Proyección estratégica de la IA
El colectivo ha adoptado una visión más madura respecto al uso de la IA y en el ámbito empresarial eso se traduce a una fusión de culturas y procesos organizacionales con dicha herramienta. Temas como la sostenibilidad y la soberanía resaltan al momento de hablar sobre la inteligencia artificial y es deber de las empresas mantener un balance entre la apuesta y la confianza general.
Según Deloitte, el 93% de los ejecutivos encuestados recientemente afirma que tener control sobre sus sistemas, datos e infraestructura es fundamental para su supervivencia a largo plazo; así como se están programando medidas que conviertan a la IA en una aliada para la sostenibilidad.
De este modo, el futuro de esta tecnología parece más una forma de optimización que aún puede madurar.
