
La semana pasada trascendió en los medios chilenos el interés de Elon Musk y su compañía Tesla por el litio de nuestro país, en su afán de hacer de la electromovilidad un cambio de paradigma en la vida de la población mundial.
Hoy en Chile existen 2 empresas que comercializan el litio. Ambas no están exentas de conflicto. La primera, liderada por Julio Ponce Lerou, quien fuese yerno de Pinochet, SQM (ex-Soquimich), marcada por los cargos imputados desde la Superintendencia de Valores y Seguros por prácticas fraudulentas (Caso Cascadas), y Albemarle, que no respetó precios de contratos establecidos con la Corporación Nacional de Fomento, CORFO.
Diversas notas en medios de televisión, escritos y digitales han ido precalentando un escenario resolutivo en relación a la comercialización del litio nacional por parte del gobierno de Gabriel Boric, incluyendo el alzamiento de voces de oposición que recomendarían una fusión público-privada para aquello, sin mayor profundidad en cómo ésta se llevaría a cabo.
Según lo mencionado por el Subsecretario de Minería, Willy Kracht, se pretende comenzar por la apertura de una empresa nacional del litio, comenzando por generar proyectos de exploración para su eventual explotación, y por tanto el mecanismo para aquello sería mediante el proceso de licitación pública, asegurando su total transparencia.
No obstante lo anterior, varios medios masivos corroboraron el trascendido de que la semana pasada ejecutivos de Tesla se habrían reunido con ejecutivos de CORFO para iniciar negociaciones en esta materia.
Ya sea por cansancio o resignación, hasta estos días los medios tradicionales han optado por reducir al mínimo el ruido por el pasado sombrío de la concesión del litio por parte del Estado chileno a Ponce Lerou. Aparte de los casos de financiamiento ilegal de la política, entre los que destaca lo aportado a jefes de campaña de los candidatos Eduardo Frei, Michelle Bachelet y Marco Henríquez Ominami, en 1995, CORFO renunciaría a ser parte del negocio del litio, vendiendo sus acciones a Soquimich, jugada planificada desde tiempos de la dictadura, cuando Ponce Lerou dirigía la empresa estatal. Lo anterior le implicó al Estado dejar de percibir millones de dólares año a año.
¿Será el nivel de expectación que comienzan a generar los medios en cuanto a la decisión del ejecutivo en esta materia, similar al nivel de críticas que recibiría por volver a desfavorecer una recaudación significativa por el Estado? ¿Podría esta negociación con el magnate de Tesla, Twitter y Starlink establecer en adelante nuevas reglas en nuestro país en cuanto a las Riquezas Ricardianas del litio?
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